¿Es el HVO la energía clave para la descarbonización del transporte por carretera?

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El HVO (Aceite Vegetal Hidrotratado) se posiciona como una de las soluciones más eficientes para reducir emisiones en el transporte pesado. Este diésel renovable combina sostenibilidad inmediata, coste competitivo y viabilidad operativa, lo que lo convierte en una alternativa realista a corto plazo para avanzar en la descarbonización del transporte por carretera en Europa.

La realidad del transporte pesado en 2025

La electrificación avanza, pero no al ritmo necesario. Los datos más recientes muestran que es el diésel sigue siendo la energía predominante en el transporte de mercancías por carretera. Los camiones diésel representaron el 93,6 % de las nuevas matriculaciones en la UE en el primer semestre de 2025; los camiones eléctricos recargables, en cambio, apenas alcanzaron el 3,6 % de la cuota de mercado. Así se puede leer en el informe Economic and Market Report – First Half 2025 de la European Automobile Manufacturers’ Association (ACEA).

Por otro lado, según la European Environment Agency (EEA), el transporte pesado representa aproximadamente el 26 % de las emisiones de CO₂ del transporte por carretera en la UE, lo que subraya la urgencia de aplicar soluciones eficaces para descarbonizar este sector.

El actual parque de camiones se renueva de forma progresiva, lo cual significa que la mayoría de las flotas seguirán siendo diésel durante años. Por ello, reducir emisiones no puede depender únicamente de una electrificación futura: es necesario actuar hoy con soluciones viables y disponibles.

HVO: la alternativa renovable que no requiere cambiar flota

El Aceite Vegetal Hidrotratado (HVO) se presenta como una solución estratégica y factible a corto plazo. Sus ventajas son claras:

  • Reducción de CO₂ de hasta un 90 % respecto al diésel fósil.
  • Compatibilidad total con la flota existente, sin necesidad de adaptar motores ni infraestructura de repostaje.
  • Coste total de propiedad competitivo, incluso inferior al del diésel convencional.

El informe «TCO y emisiones de CO₂ en España: camiones diésel y alternativos en 2025», elaborado por la IRU y ASTIC, confirma que el HVO ofrece un equilibrio óptimo entre coste y reducción de emisiones. Una ventaja que todavía mejora más el resultado cuando se combina con tecnologías de motor modernas y sistemas como AdBlue® y SCR.

Según este documento, los camiones alimentados con HVO registran emisiones “well to wheel” de 94–105 g CO₂/km, frente a más de 900 g CO₂/km de los motores diésel fósiles, y alcanzan un coste total de propiedad (TCO) de aproximadamente 0,64 €/km, ligeramente inferior al de los camiones diésel modernos (0,66 €/km) y mucho más competitivo que otras alternativas.

En conjunto, estos datos confirman que el HVO no solo permite una reducción significativa de las emisiones, sino que lo hace sin penalizar la operativa ni los costes del transporte. Su integración en flotas diésel existentes demuestra que la descarbonización del transporte pesado puede abordarse de forma progresiva, apoyándose en tecnologías ya disponibles y plenamente compatibles con los sistemas actuales.

Optimización de emisiones más allá del combustible

Reducir la huella ambiental del transporte pesado no depende únicamente del combustible. La eficiencia de los sistemas SCR y la correcta dosificación de AdBlue® son factores determinantes para lograr reducciones efectivas de NOx y garantizar la protección del motor.

La combinación del HVO con tecnologías SCR y el AdBlue® permite a las empresas de transporte reducir emisiones de CO₂ y NOx de manera inmediata, además de prolongar la vida útil de los motores y optimizar los costes operativos y el TCO.

En la práctica, esto se traduce en que cada kilómetro recorrido tiene un impacto ambiental menor, sin necesidad de esperar a que la electrificación masiva sea una realidad.

La transición estratégica a corto y a largo plazo

La descarbonización del transporte de mercancías es, por lo tanto, un proceso gradual que combina soluciones inmediatas y de futuro.

Por un lado, a corto plazo, se debe favorecer la neutralidad tecnológica, con la adopción de alternativas como el HVO, combinado con AdBlue®, así como otros combustibles renovables compatibles con la flota y la operativa de la empresa de transporte. Es igualmente importante mejorar las prácticas operativas para reducir consumo y emisiones.

Por otro lado, a medio y largo plazo se deben adaptar las rutas e infraestructuras a los nuevos modelos energéticos. Una estrategia que permitirá reducir emisiones hoy, mejorar la eficiencia de la flota y preparar el terreno para un transporte más sostenible y competitivo.

El HVO no es una solución mágica: es una herramienta estratégica clave para descarbonizar el transporte pesado y contribuir al cumplimiento de los objetivos climáticos.