¿Qué es el HVO y por qué debería interesarte?

  • Movilidad sostenible

El HVO (Hydrotreated Vegetable Oil) emerge como una alternativa prometedora en el transporte. En un contexto global marcado por la creciente preocupación por el cambio climático y la búsqueda de fuentes de energía más limpias, este biocombustible ofrece una solución sostenible que podría reducir significativamente la dependencia de los combustibles fósiles. En este artículo, exploraremos en detalle las características, beneficios y el potencial del HVO como un motor de transición hacia un futuro energético más sostenible.

¿Qué es un biocombustible?

Los biocombustibles son aquellos combustibles renovables que se obtienen a través de recursos naturales o de residuos orgánicos; también se incluyen los combustibles sintéticos (RFNBO por su acrónimo en inglés), fabricados a partir de moléculas de CO2 y de H2. Pueden sustituir cualquier combustible que se utilice actualmente, como el GLP, la gasolina, el keroseno o el gasóleo. En este caso, el HVO se produce a partir de aceites vegetales y grasas animales.

La cantidad de residuos orgánicos es limitada y, en Europa, permitiría sustituir por la vía de los biocombustibles hasta un 60% del uso actual de combustibles derivados del petróleo, según datos de estudio de Imperial College de 2021. Las aplicaciones energéticas de los biocombustibles son equivalentes a las de los combustibles fósiles, así, en el caso del biodiesel, nos encontramos ante una alternativa perfectamente compatible en el transporte.

¿Cuáles son las ventajas del HVO?

La diferencia clave respecto a los combustibles convencionales es que el HVO es una energía de origen renovable y menos contaminante. Se trata de un biocombustible de alta calidad con un bajo contenido de azufre, que reduce las emisiones de óxidos de azufre (SOx), por un lado, y los gases de efecto invernadero netos de CO2; esta reducción puede alcanzar el 90% respecto a otros combustibles tradicionales. Eso se debe a que el CO2 liberado durante la combustión del HVO ya ha sido absorbido por la biomasa durante su crecimiento.

Por otro lado, el HVO ofrece un rendimiento similar o incluso superior al del diésel convencional, lo que se traduce en un menor consumo de combustible. Puede conllevar, por tanto, un ahorro económico para los conductores.

Y, lo más importante, el HVO es totalmente compatible con los sistemas diésel convencionales, lo cual facilita totalmente la transición en el sector del transporte. Esta ventaja, sumado al uso del AdBlue como solución para neutralizar las emisiones de NOx del vehículo diésel, convierte al HVO en una tecnología muy interesante para el futuro del transporte. De hecho, HVO y AdBlue son dos tecnologías que, aunque diferentes, comparten un objetivo común: reducir las emisiones contaminantes en el sector del transporte.

¿En qué punto se encuentra la producción de HVO?

En Europa ya hace tiempo que algunos países empezaron a comercializar HVO. Suecia, Finlandia y Países Bajos son los tres países con mayor capacidad productiva y en los que se encuentra cada vez más oferta de suministro a granel. Su producción está creciendo a nivel global.

En España, los datos auguran un incremento de la producción en los próximos años para cubrir una demanda en auge. De hecho, entre el 2022 y el 2023, el biodiesel creció un 37,6%. Las ventas de HVO se han cuadriplicado en este periodo de tiempo, según datos del informe “Escenario de los biocombustibles en España” de ECOVES. En este documento también se indica que la mayor parte de los biocombustibles se utilizan actualmente en el transporte por carretera.

¿Qué desafíos suscita el uso de HVO?

El reto hoy es conseguir que esta producción creciente de los biocombustibles se desarrolle en un marco 100% sostenible y que estos puedan desplazar, cada vez más, los combustibles fósiles. De hecho, operadores como Repsol, Cepsa o BP, tienen o están construyendo varias fábricas en España con grandes perspectivas para la producción de biocombustibles, centradas principalmente en biocombustibles procedentes de residuos.

Por otro lado, si bien la producción de HVO está creciendo, aún existen limitaciones en términos de disponibilidad y precio, lo que puede dificultar su adopción a gran escala. Así, es necesario desarrollar una infraestructura adecuada para dar cabida a la producción, almacenamiento y distribución del HVO, especialmente en regiones donde este combustible aún no está ampliamente disponible.

Al mismo tiempo, para facilitar la adopción de este biocombustible hay que implementar políticas y normativas que promuevan el uso del HVO. Actualmente, los combustibles renovables tributan con el mismo impuesto especial de hidrocarburos que el combustible al que sustituyen (gasolina o diésel). Esto es una desventaja frente a otras tecnologías como la electricidad o el hidrógeno renovable, que tienen tipos impositivos muy inferiores.

Como siempre hemos defendido desde GreenChem, debemos considerar la neutralidad tecnológica en esta carrera por alcanzar un único objetivo común: una descarbonización efectiva y eficiente del sector del transporte.

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