- Movilidad sostenible
La reducción de las emisiones de CO2 es fundamental en la transición hacia un transporte más sostenible. En este contexto, los coches eléctricos e híbridos se han presentado como alternativas más sostenibles a los vehículos de combustión interna, como el diésel. Pero, ¿es realmente cierto que son más ecológicos? ¿Qué debemos tener en cuenta?
En este post, analizaremos en profundidad cómo se calculan las emisiones de CO2 de los diferentes tipos de motores y por qué las cifras oficiales no siempre reflejan la realidad. Además, revelaremos datos sorprendentes que demuestran que, en algunos casos, los coches con etiqueta C pueden contaminar menos que algunos híbridos.
¿Cómo se calculan las emisiones de CO2?
Las emisiones de CO2 de un vehículo se calculan principalmente en base a su consumo de combustible y a las características del motor. Para ello, se utilizan diferentes pruebas y metodologías estandarizadas, como el ciclo WLTP (Worldwide Harmonized Light Vehicles Test Procedure) o los datos procedentes del dispositivo OBFCM.
- Ciclo WLTP: Este ciclo simula diferentes condiciones de conducción, tanto urbanas como extraurbanas, para obtener una estimación más precisa del consumo real de combustible y, por lo tanto, de las emisiones de CO2.
- OBFCM: Desde enero de 2021, todos los vehículos nuevos vendidos en Europa deben estar equipados con un dispositivo llamado OBFCM (On-Board Fuel Consumption Monitoring). Este dispositivo registra de forma continua el consumo de combustible y las emisiones de CO2 del vehículo en condiciones reales de conducción.
¿Por qué las cifras oficiales no siempre son reales?
Es cierto que las pruebas y metodologías utilizadas para calcular las emisiones de CO2 son cada vez más precisas, teniendo en cuenta cada tipo de motor sobre el terreno, pero existen diversos factores que todavía influyen en los resultados reales:
- Condiciones de conducción: El estilo de conducción, la temperatura ambiente, el tipo de calzada o la carga del vehículo son aspectos que pueden afectar significativamente al consumo de combustible y, por lo tanto, a las emisiones de CO2.
- Mantenimiento del vehículo: No es lo mismo un vehículo mal mantenido o con averías, que puede consumir más combustible y emitir más CO2 de lo que indica la homologación oficia, que otro que se mantiene al día.
- Mix eléctrico: En el caso de los vehículos eléctricos, las emisiones de CO2 durante su uso dependen en gran medida de la fuente de electricidad utilizada para su recarga. Si la electricidad proviene de fuentes contaminantes, como el carbón, el impacto ambiental del vehículo eléctrico puede aumentar considerablemente. Es la llamada huella de carbono.
¿Los coches eléctricos e híbridos son realmente más sostenibles?
Cada tecnología puede responder a unas necesidades concretas. Así, los coches eléctricos e híbridos pueden presentar ventajas medioambientales, especialmente en la corta distancia y en entornos urbanos. Sin embargo, no siempre es la mejor opción: su impacto ambiental también puede ser comparable o incluso superior al de los coches con motor de combustión interna. A continuación, tres posibles razones:
- El mal uso de los híbridos enchufables: Si estos vehículos se utilizan principalmente con el motor de combustión interna y no se recargan con frecuencia, sus emisiones de CO2 pueden ser similares o incluso superiores a las de un coche de gasolina.
De hecho, la UE ha señalado recientemente que algunos conductores no cargan lo suficiente las baterías. Además, según los datos del OBFCM, los consumos en el mundo real fueron en promedio 3,5 veces superiores a los valores de homologación. Precisamente por este motivo, algunos expertos consideran que la regulación está mal hecha
- La producción de las baterías para los eléctricos: La producción de baterías para vehículos eléctricos requiere una gran cantidad de energía y puede generar un impacto ambiental significativo. De hecho, no es ningún secreto que las baterías de litio no son inocuas para el planeta, ya que la extracción de este mineral escaso supone un problema ecológico.
- El desecho y reciclaje de las baterías: Tampoco es una solución factible a largo plazo el reciclaje de las baterías ya existente. El proceso de tratamiento de las baterías de ión de litio como residuo es muy caro y apenas se recuperan el 50% de los componentes.
Se trata de un proceso complejo, costoso y contaminante -ya que emite más co2-, por lo que podemos decir que aún no existe una solución totalmente sostenible para su eliminación.
Coches con etiqueta C: ¿Menos contaminantes que algunos híbridos?
Como comentábamos anteriormente, según datos recientes de la ODFCM, algunos coches con motor de combustión y catalogados con la etiqueta C, podrían emitir menos CO2 que algunos coches híbridos en condiciones reales de conducción. Esto se debe a que las emisiones de los híbridos dependen en gran medida de su uso y de la fuente de electricidad utilizada para su recarga. Si los propietarios de dichos coches no hacen un uso eficiente y responsable, pueden incluso contaminar más.
Por ejemplo, si un coche con etiqueta C que consuma 6 litros de gasolina por cada 100 km emitirá aproximadamente 138 gramos de CO2 por km. Sin embargo, un híbrido enchufable que se utilice principalmente con el motor de combustión interna y que se recargue con electricidad proveniente de una red eléctrica con alta presencia de carbón, podría emitir más de 150 gramos de CO2 por km.
Conclusión: comprobar las cifras y apostar por la neutralidad tecnológica
La elección de un vehículo híbrido o eléctrico no siempre es más sostenible, ya que requiere analizar diversos factores que van más allá de las cifras oficiales, como el tipo de conducción, las condiciones de uso y la fuente de energía disponible. Por eso, desde GreenChem, siempre hemos defendido la neutralidad tecnológica, entendida como la libertad de elegir el tipo de motor que mejor se ajusta a los requisitos de cada actividad: no es lo mismo un camión dedicado al transporte de larga distancia, que un vehículo para uso esporádico en una ciudad.
En resumen, es importante no basarse únicamente en las etiquetas medioambientales a la hora de elegir un vehículo, sino buscar información detallada sobre sus emisiones reales de CO2 en condiciones de conducción similares a las que vamos a realizar habitualmente.